Tras la reciente Cumbre del Clima celebrada en Egipto y que ha finalizado el pasado domingo 20 de noviembre, la Organización Mundial de Comercio Justo hace una valoración de los acuerdos adoptados.

La CECJ hemos traducido al castellano su texto (https://wfto.com/article/cop27-after-thoughts)  cuyas reflexiones y planteamiento compartimos:

Cada negociación multilateral sobre el modelo futuro de nuestro mundo, en un clima cambiante, supone una oportunidad para debatir sobre nuestro actual sistema económico, la causa de tantos problemas globales, desde la creciente degradación de nuestros ecosistemas, el cambio climático o la creciente desigualdad. Pero también es una oportunidad para demostrar que existen otros modelos económicos y comerciales que permiten avanzar hacia la justicia comercial, climática, de género y de recursos.

En este sentido, no podemos expresar nuestro pleno apoyo al Plan de Implementación de Sharm el-Sheikh, adoptado el pasado domingo 20 de noviembre en la COP27.

Aunque acogemos con satisfacción el importante avance del recién creado fondo para pérdidas y daños para apoyar a las comunidades afectadas por el clima, el Plan carece de medidas para una mitigación efectiva y, especialmente, no se ha tomado ninguna decisión sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.

Tal y como se explica en el «Documento de posición del movimiento por el Comercio Justo en la COP27«, entramos en las negociaciones de la Cumbre para impulsar un doble compromiso tanto con los gobiernos como con las empresas y organizaciones productoras. Creemos que las soluciones duraderas requieren una reestructuración fundamental del modelo comercial y las cadenas de suministro para garantizar la debida diligencia en materia de medio ambiente y derechos humanos a todos los niveles.

Las pequeñas organizaciones agrícolas llevan mucho tiempo aportando soluciones viables a un sistema de comercio internacional roto que sólo ha estimulado la actividad económica a costa de las personas y el planeta. Celebramos que el Plan mencione «la importancia de la transición hacia estilos de vida sostenibles y modelos de consumo y producción sostenibles para hacer frente al cambio climático«. Sin embargo, para hacer realidad esta ambición deben tenerse en cuenta acciones concretas relacionadas con los acuerdos comerciales, la responsabilidad de las empresas y el apoyo a las pequeñas empresas.

Foto: Sean Hawkey

Las comunidades de todo el mundo (pero sobre todo del Sur global) se ven profundamente afectadas por el impacto desproporcionado de las crisis climática y económica que se entrecruzan. La alteración de las cadenas de suministro afecta sobre todo a las pequeñas organizaciones productoras, dejándolas totalmente expuestas a relaciones comerciales injustas.

No es posible avanzar en una recuperación inclusiva y sostenible ante las catástrofes climáticas sin una economía que funcione y sea resistente, en la que todos sus eslabones tengan garantizados unos ingresos justos y una voz.

Por eso entendemos que el acuerdo para la creación de un fondo de pérdidas y daños es un paso potencial hacia la justicia climática. Si se financia adecuadamente, compensará a estas comunidades para que puedan reconstruir sus medios de vida y ofrecerá un futuro mejor a todas aquellas personas cuyos ecosistemas han sido destruidos como consecuencia de las codiciosas prácticas extractivas en carbono. Sin embargo, la compensación no es suficiente.

Por mucho que se necesiten reparaciones inmediatas para hacer frente a los daños y pérdidas actuales y futuras, también tenemos que mirar más allá del presente y prever modelos de consumo y producción más justos y ecológicos.

Acogemos con satisfacción la mención de otras crisis medioambientales interrelacionadas, desde la crisis alimentaria, pasando por la crisis de la biodiversidad y la energética. Todo ello está relacionado con la necesidad de una arquitectura financiera global que dirija la financiación pública (y privada) hacia transiciones justas y sostenibles. Apreciamos que el Plan destaque la necesidad de transformar nuestro sistema y actores financieros. En última instancia, debería sostener el desarrollo de comunidades resistentes al clima apoyando a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y a las comunidades con una financiación climática adecuada y accesible.

Sin embargo, “el elefante en la habitación” de la no mencionada eliminación de los combustibles fósiles sólo demuestra el inaceptable papel que desempeñan los países exportadores de combustibles fósiles y los más de 600 grupos de presión allí presentes. No se pueden introducir falsas soluciones en las futuras agendas, como inversiones en gas «de transición» o soluciones tecnológicas patentadas. Las recetas políticas liberales (y de libre comercio) se han narrado durante mucho tiempo como el único camino factible, pero se ha demostrado claramente que no funcionan.

La protección social y la justicia medioambiental son absolutamente necesarias para una transición justa y equitativa. Por ello, la Organización Mundial del Comercio Justo pretende facilitar una economía con empresas sociales y organizaciones productoras que gestionen y restauren responsablemente los recursos naturales para salvaguardar una vida humana digna y unos ecosistemas prósperos. Las empresas y organizaciones productoras de Comercio Justo tienen un papel crucial que desempeñar dentro de los acalorados diálogos para las soluciones climáticas, ya que proporcionan modelos comerciales que no comprometen la sostenibilidad.

Las COP son una plataforma y una herramienta esencial para trabajar por la justicia climática y construir una nueva economía que tenga en cuenta también a las generaciones futuras. Sin embargo, hay que emprender muchas más acciones más allá de estas Cumbres. Gran parte del futuro de nuestro clima depende de aquellas personas que ya han puesto en marcha las soluciones buscadas a través de hábiles recetas comunitarias, mezclando tradición e innovación. Al prever soluciones a pequeña escala, están dando forma a las perspectivas futuras de la economía mundial.

Por mucho que las empresas sociales y pequeñas organizaciones agrícolas con un compromiso ambiental y social hayan trabajado con éxito y rentabilidad contra todo pronóstico, necesitan políticas adecuadas para aumentar su impacto. El movimiento de Comercio Justo se pondrá de su lado para garantizar que se concedan las políticas nacionales y locales adecuadas, el apoyo financiero, la formación y el acceso al mercado para remodelar nuestros mercados y la regulación poniendo a las personas y al planeta en el centro.

Fuente: Organización Mundial del Comercio Justo (https://wfto.com/article/cop27-after-thoughts)

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