Este estudio es resultado de un proyecto de colaboración entre la Organización de consumidores y Usuarios (OCU) 1 y el Foro de Nueva Economía e Innovación Social (NESI) 2, para investigar de una manera independiente y rigurosa la contribución de las “nuevas economías al servicio de las personas y el planeta” al consumo sostenible.

En el estudio participa Marta Lozano, como experta en el área de la Economía Social y solidaria y directora de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

Resumen del estudio


IDEAS CLAVE

− El 73.5% de los españoles ya toma decisiones de consumo por motivos éticos o de sostenibilidad.
− Los ciudadanos están preparados para consumir de manera más ética, pero tiene unas barreras enormes de falta
de información, precio y accesibilidad que hay que reducir.
− El consumo sostenible no es sólo qué compramos, sino, sobre todo, qué estilo de vida llevamos.
− Un 62% de los españoles cree que su consumo es una herramienta muy potente para cambiar el mundo.
− Los ciudadanos no conocen las etiquetas de las nuevas economías, pero el 57.5% de los españoles se siente identificado con sus mensajes.
− El mantra de las nuevas economías al servicio de las personas y el planeta es “consumir menos y mejor”.
− Las nuevas economías aportan confianza, alternativas, bienestar, resiliencia y ahorro de recursos naturales.

“Me fío de la etiqueta de comercio justo. De esa seguro que sí.”

En nuestra encuesta, un 49% de los encuestados declaran comprar productos ecológicos y de comercio justo. Un dato consistente con el de otros 72 estudios europeos, pero que debe ser matizado, ya que engloba tanto aaquellos consumidores que compran uno o dos productos ecológicos, como a aquellos que prefieren siempreproductos ecológicos y de comercio justo como parte de su estilo de vida.

El comercio justo tiene su origen en la economía social y solidaria. Es un movimiento internacional que lucha por la justicia global desde el frente comercial, la incidencia política y la movilización ciudadana. Proponen que el comercio sea una vía para conseguir mejorar la vida de los productores empobrecidos, para lo que necesitan que las condiciones de intercambio sean justas y tengan en cuenta la situación de vulnerabilidad de algunos productores, ayudándoles a invertir en mejoras, en educación, pagar sus cosechas por adelantado y pagar una prima ética para que los precios no estén siempre referenciados al mercado.