Artículo publicado en el blog Me Cambio, de elsaltodiario, el 11 de mayo 2018.

Este sábado 12 de mayo celebramos el Día Mundial del Comercio Justo. Este sábado reivindicaremos que hay otra manera de  hacer economía más humana y sostenible y por todo ello, necesaria. Este sábado miles de personas diremos que Somos Comercio Justo. Nos sobran los motivos.

Somos Comercio justo porque millones de personas de todo el mundo sufren insoportables formas de explotación, aún presentes en pleno siglo XXI.  Así, informes recientes de la Organización Internacional del Trabajo alertan de que ms de 25 millones de personas sufren situaciones similares a la esclavitud. Casi el 70% de ellas trabajan en sectores como la agricultura o la pesca. Además, la explotación laboral infantil todavía sigue siendo una realidad para 168 millones de niños y niñas de todo el mundo. Y esta explotación tiene un origen muy concreto: la obtención del máximo beneficio económico, regla que rige el sistema económico imperante actual y al que se supedita el respeto a los Derechos Humanos y al medioambiente.

Somos Comercio Justo porque nos movilizamos ante la situación de pobreza que se esconden detrás de la gran parte de los productos que consumimos. La citada OIT destaca que entre los denominados “trabajadores pobres” dos de cada tres estn empleados en la agricultura. Paradójicamente la mayoría de quienes producen los alimentos que consumimos, no pueden alimentarse ni vivir dignamente. Pero además, la degradación de la tierra y la disminución de la fertilidad de los suelos están reduciendo la capacidad de los recursos naturales para suministrar alimentos. Según informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en los últimos 30 años debido al calentamiento global se ha producido una reducción significativa en la producción de maíz, trigo y otros cultivos importantes, situación que pone en riesgo la soberanía alimentaria de los pueblos.

Ante ello, muchas personas sabemos que esta realidad es evitable, que no es una lacra inamovible. De hecho, actualmente en todo el mundo más de 2 millones de personas trabajan en organizaciones realizando su producción bajo los principios de Comercio Justo y, por tanto, llevando la vida digna que todas las personas deberíamos llevar, y poniendo el respeto a los Derechos Humanos y el cuidado de nuestra tierra como prioridades fundamentales.

Es por ello que somos Comercio Justo.  Es una lucha en la que denunciamos los abusos de las multinacionales cuyos beneficios se reparten entre una minoría pero cuyas consecuencias pagamos todos. Es una lucha en la que exigimos a los representantes políticos el desarrollo de políticas públicas para el cuidado de todos y todas, especialmente de los más vulnerables.

Este sábado en más de 50 localidades de nuestro país salimos a la calle a reivindicar otro comercio, otra economía, otro modelo global. Motivos tenemos de sobra.