Juanjo Martínez, miembro de Oxfam Intermón y hasta marzo de 2018 vicepresidente de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ), ha sido nombrado presidente de la Organización Mundial del Comercio Justo-Europa (WFTO-Europe), una entidad de la que forma parte la CECJ y que agrupa a cerca de un centenar de organizaciones de Comercio Justo de 16 países europeos. En esta entrevista hablamos con él sobre los retos a corto y medio plazo de dicha organización, y sobre la actualidad del movimiento del Comercio Justo en Europa.

 

 

 

¿Es la primera vez que alguien de nuestro país, miembro de CECJ, es nombrado presidente de WFTO-Europa?

Creo que Carola Reintjes lo fue, justo cuando se constituyó WFTO-Europa en el 2007. Pero lo fue poco tiempo porque unos meses después fue nombrada directora ejecutiva de WFTO global.

¿Quiénes son los otros miembros de la junta directiva de WFTO-Europa?

En la junta somos 7 personas en total. Hay dos personas de Italia, representantes de las dos plataformas de Comercio Justo que hay en este país y que son, digamos, complementarias, no “compiten” entre sí, sino que atienden a miembros de Comercio Justo de distinto carácter. También hay una persona de Inglaterra (de Traidcrafts) otra persona de Bélgica (de Magasins du Monde) y un representante de los Países Bajos, de una nueva organización de Comercio Justo que se ha creado a partir de la fusión de cuatro entidades. Por último hay una persona de Francia, de la plataforma francesa de comercio justo.  Además, en las reuniones siempre participa la directora ejecutiva.

¿Cómo se conforma la junta directiva de WFTO-Europa?

Es un sistema similar al de la CECJ. Se presentan las candidaturas y la elección se hace en la asamblea general a través de votación. Los estatutos regulan la composición, y la duración, que si no me equivoco, es de 3 años con posibilidad de una renovación.

¿Cuál es el papel de WFTO-Europa en el movimiento del Comercio Justo?

Cuando la Organización Mundial del Comercio Justo hizo un giro estratégico en el año 2005 y dejó de ser IFAT para ser WFTO y así representar al movimiento de Comercio Justo, es decir, no ser solo la organización de los productores o solo de las importadoras o de las redes o de los sellos, sino de todo el movimiento en su conjunto, enseguida se identificó que junto con los temas de ámbito global también había temas específicos de ámbito regional. De ahí surgieron las organizaciones de WFTO regionales, que actualmente son la de América Latina,  del Pacífico, de Asia, de África   y de Europa. Cada una de estas cuatro tiene cometidos bien distintos.

En el caso de Europa, hasta ahora, los miembros no somos grupos productores sino que somos organizaciones importadoras, o redes de tiendas, o coordinadoras o entidades de sensibilización…

Los temas que nos atañen son los que tienen que ver con la sensibilización y promoción del Comercio Justo o el trabajo en torno a las tiendas de Comercio Justo que, en toda Europa, están en una situación difícil como pequeño comercio que son.

Además, desde que nació WFTO-Europe en el 2007, desapareció la antigüa News, que era la red de tiendas europeas de Comercio Justo, ya que sus competencias quedaron asumidas por WFTO Europa.

Otro de los grandes temas es el de la incidencia política. WFTO-Europa es una de las “propietarias” de Fair Trade Advocacy Office, de la oficina de advocacy en Bruselas que también depende de Fairtrade y de EFTA. Así que la WFTO-Europa tiene una competencia en incidencia política aunque está delegada en FTAO.

A todos estos temas se añade ahora el de las organizaciones productoras del norte. En noviembre pasado, la Organización Mundial del Comercio Justo aprobó la posibilidad de que existan grupos productores de Comercio Justo en países desarrollados, pero ahora falta aterrizarlo en una normativa que pueda ser aplicable y que delimite a qué tipo de organizaciones podríamos considerar de Comercio Justo y a cuáles no. La WFTO-Europa es el foro “natural” para concretar esta posibilidad.

Este es uno de los temas que más me ha preocupado y me ha motivado a presentarme a la junta de WFTO-Europa, aunque yo no aspiraba a ser presidente, el hecho de que me eligieran como tal ha sido un poco circunstancial. Es un tema que lo consideramos bastante importante y delicado; no es neutro el cómo se delimite esta pertenencia, y es bueno estar ahí para poder aportar e influir. Y en mi caso, dada mi experiencia anterior en la CECJ haré de vínculo, de puente entre las organizaciones de WFTO en España y así tener influencia en Europa.

¿Este es uno de los principales retos de WFTO-Europa a corto plazo?

Sí. Otro reto también importante es el de cómo se terminará concretando el uso del sello de la Organización Mundial del Comercio Justo en productos, que es un asunto todavía un poco abierto. Y por supuesto, seguiremos con los temas tradicionales de sensibilización, de cofinanciación, de compra pública, de influencia política y de la viabilidad de las  tiendas de Comercio Justo.

¿De incidencia política cuál es el principal tema a abordar?

La compra pública sigue estando encima de la mesa y la involucración de las administraciones en la difusión del Comercio Justo.

Creo que ahora no se mantiene esa vieja aspiración de tener un IVA preferente en los productos de Comercio Justo pero se aspira a que las administraciones promuevan y financien la promoción del Comercio Justo en los distintos países. Estos serían los dos principales ámbitos.

En este sentido también es importante el que la WFTO-Europa se mantenga como interlocutor con la Unión Europea. Es decir, si en un momento dado la UE quiere legislar o regular algún aspecto, debería tener claro que el interlocutor debe ser WFTO, que en el fondo es FTAO. Es fundamental mantener esta sintonía entre las distintas organizaciones de Comercio Justo para que la UE siga reconociéndonos como legítimos representantes a nivel europeo.

¿Qué crees que podemos aprender en nuestro país del movimiento del Comercio Justo en Europa?

El Comercio Justo en Europa es bastante heterogéneo. La historia del desarrollo del Comercio Justo en cada país es bastante distinta, como en ocasiones hemos explicado en el informe anual, y por tanto es muy diverso el movimiento en Europa. En España hay una serie de particularidades que no las tienen en el resto de Europa, y viceversa.

Obviamente nosotros tenemos un factor fundamental que es el desconocimiento del Comercio Justo en nuestro país en términos comparativos con la mayoría de los países europeos.

Allí, el porcentaje de gente que conoce el Comercio Justo supera el 80% de la población, y en nuestro caso estimamos que está alrededor del 25%. Esto es un factor claro de lo que más nos debe preocupar en el caso español, que quizá no es tan preocupante en otros países europeos.

Dado su mayor recorrido y su éxito a la hora de propagar el Comercio Justo podemos aprender de todo lo que hayan hecho al respecto. Y por otro lado, aunque ningún país está para tirar cohetes, también podemos aprender de las experiencias de las tiendas de Comercio Justo y cómo han conseguido sobrevivir.

En otro sentido, también podemos aprender de cómo conseguir mayor compromiso de las administraciones públicas, que en países como Bélgica u Holanda es especialmente destacado.

¿Qué podemos aportar desde el movimiento del Comercio Justo de nuestro país al movimiento europeo?

Creo que el nuestro es uno de los países donde el Comercio Justo mejor ha superado e integrado sus diferentes visiones. Hay otros países donde los debates han provocado rupturas. En nuestro caso creo que apenas las ha habido, y el movimiento ha sabido evolucionar, cada uno con sus perspectivas y particularidades, pero todos aceptando unas normas comunes, con la conciencia y la inteligencia de saber que es más importante mantenernos unidos aunque discrepemos en distintos puntos que no dividirnos y diluir el concepto del Comercio Justo, y por tanto su promoción, entre muchos conceptos. Esta experiencia en el debate es un gran activo que podríamos intentar compartir con otros países. En algunos países es un poco triste ver cómo el movimiento está claramente divido en dos y eso no creo que sea bueno para el movimiento ni, en última instancia, para los productores.

¿Hay algo más que quieras añadir?

Sí, me gustaría transmitir a las organizaciones de Comercio Justo que aquí me tienen si hay cualquier tema que les preocupe, o para cualquier consulta o asunto que quieran trasladar a nivel europeo, estoy a su disposición.