Con motivo de la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, las organizaciones de Comercio Justo reivindican que este movimiento de la Economía Solidaria contribuye al avance de la llamada “Agenda 2030” adoptada por Naciones Unidas en 2015. Ésta incluye 17 Objetivos que deben ser cumplidos antes de 2030. La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha publicado un informe divulgativo en el que repasa cómo cada uno de los diez principios del Comercio Justo favorece el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En la actualidad, según Naciones Unidas, más de 800 millones de personas viven en la pobreza, entendiendo como tal a quienes cuentan con menos de 1’25 dólares al día. Asimismo, el último informe de la FAO concluye que una de cada nueve personas en el mundo pasa hambre, una cifra que ha aumentado en los últimos 3 años. Otro dato significativo es el relativo a los denominados “trabajadores pobres”, es decir, personas que teniendo un empleo no pueden cubrir sus necesidades básicas. Según la OIT, esta situación afecta a 967 millones de personas. También es importante destacar que la pobreza incide especialmente en las mujeres. En todo el mundo ellas registran un Índice de Desarrollo Humano más bajo que los hombres.

Ante esta realidad, 193 representantes gubernamentales reunidos en Naciones Unidas adoptaron en 2015 los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 retos que deben ser cumplidos antes del 2030. Éstos abarcan aspectos como la seguridad alimentaria, el trabajo decente, la igualdad de género, la producción y el consumo sostenibles o el cuidado del medio ambiente.

La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha publicado un informe en el que repasa cómo cada uno de los 10 principios del Comercio Justo contribuye a conseguir las metas fijadas en la “Agenda 2030” y, por tanto, al desarrollo de los pueblos y la protección del medio ambiente. El estudio destaca que el Comercio Justo y los ODS comparten no solo su finalidad última sino también su planteamiento de acción integral, que tiene en cuenta los aspectos económicos pero también los sociales, humanos, y ecológicos.

El Comercio Justo se basa en criterios como las condiciones de trabajo dignas y seguras, el pago de un salario adecuado y de un precio justo por la producción, y asegurar la ausencia de explotación laboral infantil. Otro de los principios fundamentales es la igualdad de género, favoreciendo una igual remuneración para hombres y mujeres ante las mismas tareas, y fomentando su presencia en órganos de decisión. El Comercio Justo también establece la necesidad del cuidado del medio ambiente en los procesos de producción.  El estudio, que ha contado con financiación del proyecto Trade Fair, Live Fair de la Unión Europea, puede consultarse aquí.